El anillo solitario se considera un emblema clásico de la alta joyería. Al contrario que en las alianzas de diamantes, su diseño minimalista y elegante le brinda todo el protagonismo a un único diamante central, cuidadosamente engastado en una montura de grapas para realzar y maximizar su brillo y presencia. La elevación del diamante central permite que la luz se cuele de forma directa, resaltando a así su corte, pureza, color y luminosidad.
El anillo solitario de compromiso posee un valor simbólico muy profundo. Representa el compromiso, la unidad y la eternidad entre dos personas. Unos valores que lo posicionan como el anillo más elegido para pedir matrimonio a nivel mundial. Sin duda, un icono de la alta joyería que trasciende las tendencias. Una joya destinada a perdurar para siempre.